Globish: la falsa promesa de una comunicación clara entre culturas

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La presencia del inglés como lengua internacional ha aumentado por la combinación de dos factores: la herencia de los efectos del Imperio Británico y el creciente poderío de los Estados Unidos a partir de la segunda guerra mundial. El inglés se ha convertido así en la  lingua franca  y se da por sentado que todo el mundo tiene que saber hablarlo. Aquí es donde la cosa se complica. Mucha gente lo habla y lo entiende, pero mal, y siendo conscientes de sus limitaciones, se sienten incómodos en lo que no deja de ser para ellos una lengua extranjera, con toda la variedad de expresiones, la pluralidad de acentos, lo intrincado de sus preposiciones y su rico vocabulario. Todo lo cual contribuye a provocar incomprensiones y malentendidos que, a su vez, nos llevan a una ruptura de la comunicación.

En las conferencias internacionales pueden coexistir muchos idiomas y culturasEl inglés se está convirtiendo progresivamente en “el idioma” de las reuniones y los eventos internacionales. Las personas que participan en dichos eventos y que no tienen la suerte de dominar el inglés sufren lo suyo y se expresan en lo que se conoce como “Globish” o “Global English”, en otras palabras en el inglés global o hermano pobre de la lengua de su Majestad la Reina de Inglaterra, aunque “Non-glish” lo describiría mejor. 

Los intérpretes, por definición, estamos dotados para los idiomas y, sin embargo, siempre preferimos utilizar nuestra propia lengua para hablar o para hacer presentaciones en público. En tu propia lengua dispones de una variedad de recursos que nunca llegas a dominar en una lengua aprendida. Los organizadores de conferencias en el Reino Unido suelen decir de los delegados que "hablan bastante bien inglés" pero no se dan cuenta que esos mismos delegados serían infinitamente más claros y precisos si se les brindara la oportunidad de utilizar su propia lengua. Y para muestra, un botón: cuando "Volver", de Pedro Almodóvar, se estrenó en el Reino Unido, todos los críticos aclamaron a la protagonista, Penélope Cruz, reconociendo, sin embargo, que su actuación y papel resultaban mucho más convincentes interpretados en su lengua materna.

Demasiado a menudo se piensa que la única opción es hablar globish porque es la cultura imperante en el mundo empresarial. Pero esta opinión es tan extendida como falsa. Grandes sectores del mundo funcionan en otras lenguas. Hay quien intenta convencernos con la idea falaz de la comunicación directa, cuando en realidad, la comunicación de más calidad suele establecerse  entre personas que hablan cada cual en su lengua, con intérpretes.

Sería mucho más sencillo, y mucho menos costoso de lo que se piensa, recurrir a intérpretes profesionales cosa que permitiría que todos o una gran mayoría, hablaran en su lengua materna. La comunicación ganaría en calidad y comodidad y todos saldrían beneficiados, compensando con creces el coste de una traducción simultánea. La interpretación es un aliado indispensable en la lucha contra el globish.  Los organizadores tienden a opinar que los intérpretes resultan muy caros. Sin embargo, el coste por delegado acostumbra a ser menor que el del desayuno del hotel sede de la conferencia y, sin lugar a dudas, es mucho más barato que una conferencia infructuosa. 

Para mayor información sobre este tema le invitamos a escuchar la entrevista que realizamos a Simon Kuper, periodista colaborador del Financial Times y de otras publicaciones de renombre.
También hablé del tema en una entrevista radiofónica que pueden escuchar aquí.

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Martine BONADONA
Miembro de Calliope en Francia