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¿Destruyó el tsunami de Japón la industria de congresos?
El caso del Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos
El 11 de marzo de este año un terremoto primero y un tsunami después golpearon brutalmente el Noreste del Japón, desencadenando una catástrofe nuclear y una terrible tragedia humana, y asestando también un duro golpe al sector turístico y de conferencias. En las semanas siguientes a la catástrofe se cancelaron decenas de reuniones. Según la Oficina de Turismo del Japón, después del 11 de marzo, el número de visitantes cayó, en comparación con marzo de 2010, un 73%, en abril un 62% y en mayo un 50%, y no se recuperó un ritmo normal hasta junio. Los grandes centros de congresos de Tokio, Chiba y Yokohama anunciaron en sus sitios web una larga lista de conferencias canceladas o aplazadas, y en un artículo del Sankei del 21 de mayo de 2011 se señalaba que las grandes agencias de intérpretes experimentaron una reducción de su actividad considerable (un 90% menos en marzo y abril y un 80% en el mes de mayo). Los colaboradores habituales de Calliope en Asia nos confirmaron que, durante los tres meses posteriores a la catástrofe, su agenda quedó prácticamente vacía, pero que junio dejaba vislumbrar una cierta recuperación, y que para otoño se preveía una mayor actividad que de costumbre.
En este contexto cargado de incertidumbre, la Unión Internacional de Arquitectos, cuyo Congreso reúne por lo general a cerca de 10.000 profesionales, tenía serias dudas sobre si debía o no mantener la celebración de su asamblea general, prevista para fines de septiembre. La UIA había confiado nuevamente la selección de sus intérpretes a Calliope, que se había encargado de formar un equipo contratado esencialmente en Asia. En marzo se informó a todos los intérpretes que existía la posibilidad que el evento fuera cancelado. No obstante, durante su reunión a principios de junio en Singapur, los miembros del Consejo de la UIA, reconfortados por la evolución positiva del nivel de radiaciones y por la progresiva normalización del país, decidieron confirmar la celebración su evento y manifestar su solidaridad con sus colegas japoneses, eligiendo el eslogan “más allá de la catástrofe – con solidaridad hacia la sostenibilidad”. Al Congreso asistieron finalmente más de 5.000 personas (de las que casi la mitad llegaron de 110 países distintos) que además de poder escuchar a personalidades de reconocido prestigio, como Christo, Fumihiko Maki o Tadao Ando, pudieron participar en sesiones tan ilustrativas como p.e. “Como recuperar las ganas de vivir después de una catástrofe” o “Resiliencia de las tecnologías de arquitectura”, o incluso “La imagen y el papel del arquitecto en la era de las redes sociales”.
Con las numerosas reuniones de comisiones y programas de trabajo, los múltiples concursos internacionales y las más de 130 manifestaciones relacionadas con el Congreso (entre las que merece especial mención una ceremonia del té ¡para más de mil personas!), Tokio logró finalmente olvidar la tragedia durante unos cuantos días y ser testigo de la presencia masiva de arquitectos extranjeros dispuestos a manifestar su respeto, su solidaridad y su confianza. Para Calliope fue un verdadero honor encargarse, por quinta vez consecutiva, de organizar el servicio de interpretación de un congreso difícil, pero siempre sumamente enriquecedor.



